Problemas, ¿El eterno Enemigo o el eterno compañero?

Yo ya me cansé. Cada vez que hablo con una amiga, con un ser querido, y le pregunto como están, nunca logro encontrar que me digan –estoy bien-

Y el tiempo sigue pasando y cuando no es un problema, es el otro, y si no es una persona, es la otra, y siempre hay un motivo para no estar bien. Y me giro a buscar a alguien que me reconforte porque está pasando por un buen momento y cada vez es más difícil encontrar a esa persona que me de ese tipo de respuestas.




Es cierto que existen esas personas que siempre te dicen que están bien, y ¿cómo son esas personas? Casi siempre son personas de esas que no se les borra la sonrisa de la cara, que casi (en suposición) no tienen grandes aspiraciones en su vida, o que simplemente viven su día a día por el simple hecho de vivir. Algunos podrán pensar que esa gente está loca, que como están perdiendo el tiempo porque no consigue mucho o porque aún no ha formado una familia. Yo a estas alturas considero que esas personas entendieron al menos una de las cosas más importantes de estar vivos que es no pasar un solo día perdiendo energía en cosas negativas y eso es terriblemente valioso.


Pero ¿por qué los demás, los que tenemos ya una familia, o que vivimos un poco más terrenalmente no podemos ser felices, como ellos o incluso más?

Nos pasamos el tiempo dándole énfasis al problema latente, y esta semana es uno, la semana que viene será otro, y pasado mañana aparecerá un tema nuevo… Y cuando nos queremos dar cuenta llevamos meses y meses en los cuales si hacemos un resumen solo nos han pasado mil y un cosas sin cesar y todo han sido problemas…

¿Estás seguro? ¿O será que permitiste que tu mente solo se enfoque en las cosas negativas, dejando pasar casi sin importancia las cosas positivas que fueron sucediendo y que como estabas tan ocupado regando tu atención en el drama del problema en sí o de lo mal que te hace sentir, no pudiste llenar aunque sea de a poco tu corazón para que se alegre por esos pequeños o grandes momentos que pasaron en esos días? Entonces, ¿como pensamos contrarrestar todo el malestar si no nos detenemos a ser felices con las cositas buenas que suceden?


Nos dedicamos a esperar que los problemas se resuelvan y llegue un tiempo de calma, paz, amor, tranquilidad y perfección. Y eso NO EXISTE. Siempre va a haber cosas malas y también siempre va a haber cosas buenas. Algunas veces va a pesar más un lado que el otro pero,


dejemos de esperar que los problemas dejen de existir, porque si tus proyectos cada vez son más grandes, también van a ser más grandes las paredes que vas a tener que derribar.

Las cosas cambian, pero hay que aprender a enseñarle al cuerpo y a la mente a poder mirar más el lado lleno que el lado vacío, porque te aseguro que es muy fácil envenenarse cuando no se sabe cortar con la mala racha.



Un ejemplo sencillo de todo esto es, pensar en una persona que nos gustaría ser, que miremos su vida de lejos con admiración, como diciendo, como me gustaría ser esa persona… Uno no sabe cuantas cosas carga ni tampoco cuanto le costó ser quien es o estar donde está. Pero te aseguro que también hay personas que te miren de afuera y suspiran diciendo – quien pudiera…-


Deja de castigarte. Querer estar mejor físicamente o económicamente es buenísimo, pero que tener esa ambición no signifique machacar al ser que sos hoy en día por no estar como te gustaría estar. Ya te diste cuenta que podes estar o ser mejor, darse cuenta es el primer paso y el mas importante, ahora queda caminar...



Camila Santos.

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